sábado, 18 de diciembre de 2010

Soñar, soñemos... (Segunda parte)

Una vida sin sueños, no es vida. Porque en la vida si no aprendemos a soñar se vuelve un elemento común, que hay que vivir  mecánicamente. Los días pasan y nada nuevo traen. La tierra gira y se traslada de un lugar para otro, mientras que  aquellos que dejaron de soñar no se diferencian mucho de la tierra, ya que que van de un lugar para otro, sin saber porque ni para que. Nada es mágico ni fantasioso, como es en la adolescencia. Tal vez porque en esta etapa se vive cada momento como si fuese el último y no existe tiempo para vivirlo o disfrutarlo en otra ocasión. Los momentos son mágicos. La incertidumbre es una diosa y cualquier meta a la que se quiera llegar es una aventura. Ahora me pregunto ¿Por qué dejaste de soñar? ¿Por qué los años te hacen ser como los demás?
 Sueño que no hay soñador mas grande que aquel que intentó todo, y que su esfuerzo no se reconoce porque no lo ha logrado.  ¿Cómo llamarías al que ha soñado y lo ha conquistado?  Tal vez afortunado. Pero el que tiene sueños y no habiéndolos logrado  sigue soñando como ninguna otra persona los sueña, es ese el verdadero soñador. Ya que el soñador es aquel que sueña que todos sus sueños se harán realidad y su fe le deja ver que sus sueños tardaron pero que no se fueron de su esfera. Sino que vivieron para su propio sueño. En su propio sueño que ahora más que sueño es un sueño hecho realidad.     
 Si esto te da sueño no sos un soñador, porque para soñar tenes que creerlo más que los demás, tenes que soñarlo más de lo que ellos podrían llegar a soñarlo, porque como no sueñan es que te critican. Cuando dejaron de soñar murieron,  porque no supieron soñar o no supieron luchar por sus sueños por encima de todo. Y cuando no te permiten soñar, es porque saben que vivis cuando soñas, que no soñas como ellos. Porque sus sueños están muertos, desamparados y sin esperanza. Mientras vos y tus sueños están vivos, amparados por vos y por esa esperanza que te ayuda a tomar aliento para comenzar de nuevo a soñar.                 
 Si queres ser un soñador no dejes de soñar porque si lo haces estas muerto .Si soñas estas vivo; ahora viví para vos y para tus sueños para que ellos sean soñados  por otros que se atrevan a soñar un sueño que no esta vencido porque siempre se sigue soñando a si mismo. Y si esto te da sueño, vete a dormir…
Aprendí a apostar al optimismo comprometida con la acción y el cambio; hay que soñar mucho, pero saber soñar y luchar por eso. Una vez más, fueron las esperanzas y los sueños lo que me ayudaron a ayudar. Yo no sé cómo cambiar el mundo y borrar las injusticias dentro de él, de echo, yo sólo se que no se nada; pero creo que aprendí a mirar a ese mundo desde muchos ángulos. Concluí que el marco que permite verlo todo con mayor claridad, es el marco de los sueños. Si todos soñáramos más y lucháramos por esos sueños, estoy convencida que el mundo sería un mejor lugar para vivir.
Lucia Menéndez

martes, 14 de diciembre de 2010

Soñar, soñemos... (Primera parte)

Soñar no es tener deseos, es siempre soñar en grande. Imaginar es pensar en lo imposible; pero soñar… soñar es ir más allá de las fronteras, más allá de la razón y más allá de lo posible. Cuando soñamos lo hacemos inconscientemente, nos sale del alma. Y en cada sueño se refleja lo que somos, lo que queremos, NUESTRA MISIÓN. Porque todos tenemos una.
 Soñar es apostar al cambio, es creer que hay algo mejor y confiar en que podemos lograrlo. No todas las cosas se pueden hacer sin medida, por suerte no existen los “soñadómetros”, podemos soñar todo lo que queramos, en grandes cantidades, cuando queramos: los sueños más locos, los más lindos, los más satisfactorios, los más simples, los que sean.
¿Por qué nos hace bien soñar? La vida es corta, el tiempo es mucho pero no significa que tengamos mucho, y por eso, por mas capaces que seamos no vamos a poder cumplir todas nuestras metas. Pero cuando soñamos las metas se cumplen, podemos verlas en nuestra cabeza ya cumplidas. Ver un sueño cumplido en nuestro corazón… hace que a la vida no le quede otra que cumplirlo porque de alguna forma esta concretado en nuestras almas, es realmente lo que queremos. Soñar hace que la vida nos regale más de su tiempo.
¿Quién no soñó con ser una princesa de chica? ¿En ser mama? ¿En ser cocinera? ¿En ser famosa? ¿o en ser un pirata de chico? ¿Un policía? ¿Un superhéroe? ¿En ser famoso? ¿En volar? ¿Pero no creen cuando lo soñaban, sentían que realmente lo eran? De alguna forma, jugando por ejemplo… ¿no fuimos princesas, madres, cocineras, famosos, piratas, policías, superhéroes? Y no es que ahora que ya crecimos… ¿abrimos nuestras alas y volamos? ¿Cuándo soñamos… no estamos volando en una esfera hermosa y mágica en la que vale todo? Y a pesar de que en la vida concreta no se hagan realidad todos los sueños, muchos de ellos pueden cumplirse. Pero para eso hay que ser paciente y tener fe en nosotros mismos, en lo que queremos y en que podemos lograrlo.  Y si jamás podemos lograrlos, esta bien, vamos a estar orgullosos de al menos haberlo intentado pero nunca lo vamos a desechar: vamos a guardar el sueño en la esfera hermosa y mágica, en nuestra esfera, en donde todos los sueños son posibles y vamos a pensar con una sonrisa en ellos todos los días, anhelando que algún día se hagan realidad.
Una vida sin sueños, no es vida. Aprendí a apostar al optimismo comprometida con la acción y el cambio; hay que soñar mucho, pero saber soñar y luchar por eso. Una vez más, fueron las esperanzas y los sueños lo que me ayudaron a ayudar. Yo no sé cómo cambiar el mundo y borrar las injusticias dentro de él, de echo, yo sólo se que no se nada; pero creo que aprendí a mirar a ese mundo desde muchos ángulos. Y ahora se que el marco que permite verlo todo con mayor claridad, es el marco de los sueños. Si todos soñáramos más y lucháramos por esos sueños, estoy convencida que el mundo sería un mejor lugar para vivir.
 Lucia Menendez