¿Un culo? Sí, tengo uno. Así como también tengo dos ojos, que saben mirar; dos oídos, que escuchan todo lo que se dice; una boca, que sabe hablar sóla y más cuando se trata de mi (sin necesidad de ayuda de nadie); pienso con mi cabeza y siento con el corazón. Me parece que me parezco más a una persona que a un culo...
Muchos hablan y pocos saben, creo que hasta nadie sabe. Nadie sabe que a veces yo también puedo llorar, dijo una gran amiga. Se dicen muchas cosas. Cosas que quiero evitar porque duelen, pero que si tuvieran lo que hace falta tener como para decírmelo en la cara, lo enfrentaría con orgullo.
Creo que se está opinando mucho sobre algo que no sé cuándo pasó a ser una compentencia de a ver quién sufre más, quién llora más... No tengo ganas de competir con eso, principalmente porque "ganaría" yo.
Yo soy una persona que vive con la política de vivir el presente, vivir el hoy. Pero muy pocas veces le fui fiel a esta y me la jugué de verdad, sin que nada me importe. Si lo hice ahora, debe ser por algo... Yo no digo que no lastimé a nadie, que no molesto a nadie, de hecho, esa carga me pesa y muchísimo; aunque tampoco me victimizo. Pero no voy a perdir perdón. Suelo perdonar únicamente cuando me arrepiento, y en este caso eso no pasó. Si no fuera por lo que hice, haya estado bien o mal, no sería lo que soy hoy: LA PERSONA MÁS FELIZ DEL MUNDO.
Llegó un momento en el que me cansé de ser infeliz, de inundar la almohada cada noche y los oídos de mis amigos más confiables cada mañana. Se presentó la oportunidad una vez más y dije que sí.
¿Que me merezco algo mejor? ¿Que no me quiere? ¿Que lastimé a mucha gente? ¿Que por qué ahora y antes no? ¿Que si mentí? ¿Que perdí a una gran amiga? ¿Que soy sólo un culo? Bueno... Pero por algo será que soy la persona más feliz y plena que conozco (al final creo que tan mal no me salieron las cosas).
¿Y qué hago con todas esas preguntas? Si exigen sinceridad tengo que decirles que no me preocupan ni un poco. Pasé por demasiadas cosas como para darme cuenta de que capaz no es tan injusto...
¿Y qué somos? Ah, les preocupa eso ahora. Bueno: somos ALGO MÁS de lo que cualquiera de ustedes podría tener por el simple hecho de que no viven su vida, se preocupan demasiado por la nuestra, y porque están llenos de odio.
Yo no espero que me entiendan, ni tampoco espero caerles bien. Pero les recomiendo hacer aunque sea por una sola vez en la vida lo que REALMENTE sienten, y les prometo que no se van a equivocar.
Es darle un beso cada noche, que sus manos me enamoren. Y que lo nuestro crezca cada día más. Porque somos "algo más".
P.D. Besitos a todas esas personas falsas que nunca van a vivir lo que estoy viviendo yo, a mi también me dan pena.
A veces un gran destino está dormido y viene el dolor y lo despierta.
lunes, 27 de junio de 2011
martes, 14 de junio de 2011
Los vientos en Europa
Bueno no. No me voy a poner mal porque ya es cualqueira. Y aparte las veces que lloré era conciente de cómo eran las cosas, no lloraba de tonta, lloraba y sabía por qué lloraba. Por eso dolía tanto...
Bueno, en realidad, no sé por qué estoy usando el tiempo "pasado"... sí, sigo llorando. Pero más madura. ¿Madura? Bueno, no. Sigo sin tener el valor de decirle. Me puse a pensar varias veces cómo se lo diría. ¿La conclución? Podría ser algo así lo que pasa por mi mente cada vez que lo veo:
Yo no quiero un abrazo tuyo. Ni uno, ni dos, ni tres... yo quiero vivir en tu abrazo.
Yo no quiero un beso tuyo. Ni uno, ni dos, ni tres... yo quiero ser parte de tus labios.
Yo no quiero que me mires. Quiero ser tus ojos y guiarte y cuidarte a cada hora.
También quiero ser tu camino. Quiero que me camines a toda costa, aunque a veces pices fuerte y me agrietes. Tampoco me importa que me camines acompañado, las grietas van a ser más profundas, sí, pero la única condición es una sonrisa tuya.
Yo no quiero una caricia. Ni una, ni dos, ni mil. Yo quiero colgarme de tus manos. Pesarte. Para que te des cuenta de que aunque no sigo en tu corazón, estoy ahí.
Yo no quiero que me pienses, que me sientas, que me cuides. Sólo necesito que firmes aquí, en el costadito del pequeño pedazo que quedó de mi corazón. Es un contrato sin letra chica. No tenés que hacer nada. Es sólo para que me autorices a pensarte, sentirte y cuidarte sin límite. Firmá con tu tinte color Sol, no importa la claridad o luz tenga, es tu luz, y yo la puedo ver.
No es perfecto pero salió simpático (bastante bien para una clase intensa de Geografía)
Lucía Menéndez
Bueno, en realidad, no sé por qué estoy usando el tiempo "pasado"... sí, sigo llorando. Pero más madura. ¿Madura? Bueno, no. Sigo sin tener el valor de decirle. Me puse a pensar varias veces cómo se lo diría. ¿La conclución? Podría ser algo así lo que pasa por mi mente cada vez que lo veo:
Yo no quiero un abrazo tuyo. Ni uno, ni dos, ni tres... yo quiero vivir en tu abrazo.
Yo no quiero un beso tuyo. Ni uno, ni dos, ni tres... yo quiero ser parte de tus labios.
Yo no quiero que me mires. Quiero ser tus ojos y guiarte y cuidarte a cada hora.
También quiero ser tu camino. Quiero que me camines a toda costa, aunque a veces pices fuerte y me agrietes. Tampoco me importa que me camines acompañado, las grietas van a ser más profundas, sí, pero la única condición es una sonrisa tuya.
Yo no quiero una caricia. Ni una, ni dos, ni mil. Yo quiero colgarme de tus manos. Pesarte. Para que te des cuenta de que aunque no sigo en tu corazón, estoy ahí.
Yo no quiero que me pienses, que me sientas, que me cuides. Sólo necesito que firmes aquí, en el costadito del pequeño pedazo que quedó de mi corazón. Es un contrato sin letra chica. No tenés que hacer nada. Es sólo para que me autorices a pensarte, sentirte y cuidarte sin límite. Firmá con tu tinte color Sol, no importa la claridad o luz tenga, es tu luz, y yo la puedo ver.
No es perfecto pero salió simpático (bastante bien para una clase intensa de Geografía)
Lucía Menéndez
domingo, 12 de junio de 2011
Este adiós no maquilla un hasta luego
Hoy algo muy extraño me pasó. Domingo, el día estaba nublado y frío, "El Código Da Vincci" por la mitad en mi mesita de luz, el piano estaba agotado por la intensa noche que le hice pasar, los mates fríos y lavados... tenía ganas de soñar pero me costaba concentrarme, entonces, decidí dormir. Dormir dos horas por ejemplo; pero para mi sorpresa mi reloj indicaba un poco más de dos horas cuando desperté.
Soñé con él. Hacía mucho que no daba vueltas por mis sueños, hacía mucho que no lo pensaba, y todo esto con mucho esfuerzo. No sé que me quiere decir mi "yo" interno con esto. ¿Debería recordarlo? ¿O me recuerda cómo era todo para que no quiera volver a eso? Y es que yo no sé si estaba bien o mal.
El sueño consistía en un espacio infinito y blanco, lleno de luz. Yo estaba sóla con una guitarra, cantando mis temas favoritos. Entonces dentro de toda esta paz aparecía él, y mi voz empezaba a temblar antes de verlo. Yo no entendía por qué se quebraba de esa forma hasta que lo ví. No había nadie; eramos: él, la guitarra y yo; envueltos en esa paz. Y así, nos quedábamos juntos imaginando cosas que iban rellenando lo blanco. Deseabamos nuestro futuro, y este aparecía. No nos despegábamos uno del otro y de repente el sueño se puso en "mute". Sólo quedaba esa imagen de nosotros juntos, cerca de todo lo que queríamos y una canción de fondo.
Me levanté con un dolor espantoso en la cabeza, un nudo gigante en el estómago como el que tenía el día que le dije "basta", y con, sin querer, una lágrima derramada en la almohada y otra con ganas de escaparse de mi ojo derecho. Volví a recordarlo, volví a pensar y a replantearme una vez más qué nos pasó.
Entonces, salí al parque, miré el jazmín y estaba todo florecido. Esa imagen me dio una sensación de que ya era parte del pasado y que justamente, ya estaba todo renovado, todo florecido. Inalé aire fresco suavemente mientras tornaba mi cabeza hacia el cielo, me di cuenta de que ya no estaba nublado, había un Sol resplandeciente que disturbió mi vista. Entonces, exhalando logré verlo (al Sol) completamente sin parpadear y LO OLVIDÉ. Ya está para mi.
Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse que recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
esta loca se va con otro loco,
estos ojos no lloran más por ti.
Joaquín Sabina
Soñé con él. Hacía mucho que no daba vueltas por mis sueños, hacía mucho que no lo pensaba, y todo esto con mucho esfuerzo. No sé que me quiere decir mi "yo" interno con esto. ¿Debería recordarlo? ¿O me recuerda cómo era todo para que no quiera volver a eso? Y es que yo no sé si estaba bien o mal.
El sueño consistía en un espacio infinito y blanco, lleno de luz. Yo estaba sóla con una guitarra, cantando mis temas favoritos. Entonces dentro de toda esta paz aparecía él, y mi voz empezaba a temblar antes de verlo. Yo no entendía por qué se quebraba de esa forma hasta que lo ví. No había nadie; eramos: él, la guitarra y yo; envueltos en esa paz. Y así, nos quedábamos juntos imaginando cosas que iban rellenando lo blanco. Deseabamos nuestro futuro, y este aparecía. No nos despegábamos uno del otro y de repente el sueño se puso en "mute". Sólo quedaba esa imagen de nosotros juntos, cerca de todo lo que queríamos y una canción de fondo.
Me levanté con un dolor espantoso en la cabeza, un nudo gigante en el estómago como el que tenía el día que le dije "basta", y con, sin querer, una lágrima derramada en la almohada y otra con ganas de escaparse de mi ojo derecho. Volví a recordarlo, volví a pensar y a replantearme una vez más qué nos pasó.
Entonces, salí al parque, miré el jazmín y estaba todo florecido. Esa imagen me dio una sensación de que ya era parte del pasado y que justamente, ya estaba todo renovado, todo florecido. Inalé aire fresco suavemente mientras tornaba mi cabeza hacia el cielo, me di cuenta de que ya no estaba nublado, había un Sol resplandeciente que disturbió mi vista. Entonces, exhalando logré verlo (al Sol) completamente sin parpadear y LO OLVIDÉ. Ya está para mi.
Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse que recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
esta loca se va con otro loco,
estos ojos no lloran más por ti.
Joaquín Sabina
domingo, 5 de junio de 2011
Soledad
¿Qué es llorar? ¿Por qué lloramos por amor? ¿Qué significa llorar? Ser fracasado en el amor es como no poder volar. Una angustia profunda y eterna del saber que a la única persona que le importamos, la única persona que nos siente... somos nosotros mismos.
Mientras los amantes festejan el amor, la soledad orgullosa esboza una sonrisa falsa, creible para todos... y eso duele tanto. Porque no hay siquiera alguien que entienda a la soledad, su misión es esperar el día en que aparezca el rayo de luz, que traiga sus alas para poder volver a volar, volver a amar.
¿Qué se hace con el hueco que quedó de ese corazón que hubo alguna vez en mi pecho? A veces lo lleno de lágrimas, formando un inmenso mar negro que disturbe su profundidad, y rebalsa. Otras veces lo lleno de risas, falsas, porque no son sentidas, no tengo corazón. Me lo robó un día el calor de su abrazo, y ensima estaba en silencio. No lo puedo encontrar, lo llamo y no suena. ¿Qué hago cuando se quede sin bateria y se apague? ¿Quién va a ser mi cargador?
Este texto no refleja para nada lo que siento. Pero lo encontré en mi carpeta de matemáticas (no es que no me importe la materia...). Lo escribí una mañana, en una clase después de un recreo que no quiero recordar. Llorar, lloré mucho. Fue un sólo acto que me rompió en pedazitos. Por eso lo quise publicar, para que desaparezca ese recuerdo y quede acá.
Lucía Menéndez
Mientras los amantes festejan el amor, la soledad orgullosa esboza una sonrisa falsa, creible para todos... y eso duele tanto. Porque no hay siquiera alguien que entienda a la soledad, su misión es esperar el día en que aparezca el rayo de luz, que traiga sus alas para poder volver a volar, volver a amar.
¿Qué se hace con el hueco que quedó de ese corazón que hubo alguna vez en mi pecho? A veces lo lleno de lágrimas, formando un inmenso mar negro que disturbe su profundidad, y rebalsa. Otras veces lo lleno de risas, falsas, porque no son sentidas, no tengo corazón. Me lo robó un día el calor de su abrazo, y ensima estaba en silencio. No lo puedo encontrar, lo llamo y no suena. ¿Qué hago cuando se quede sin bateria y se apague? ¿Quién va a ser mi cargador?
Este texto no refleja para nada lo que siento. Pero lo encontré en mi carpeta de matemáticas (no es que no me importe la materia...). Lo escribí una mañana, en una clase después de un recreo que no quiero recordar. Llorar, lloré mucho. Fue un sólo acto que me rompió en pedazitos. Por eso lo quise publicar, para que desaparezca ese recuerdo y quede acá.
Lucía Menéndez
viernes, 3 de junio de 2011
Ciertas sonrisas me distraen
Tengo la necesidad interna de escribir algo pero no sé qué. Hoy no estoy extremista, no siento felicidad pero tampoco tristeza. Estoy en el medio, tirando más a reflexión. Reflexión de todo. Uno no puede quedarse con una sola imagen de las cosas para siempre y por eso empecé a ver todo desde distintos ángulos, y elegí mi postura de acuerdo con el que consideré más razonable, o más poco razonable...
El tema es que estoy escribiendo para decir que dudo de escribir. Antes era un método de desgargas. Ahora, una fábrica de problemas. Sin embargo no debería ser problema mío, aunque recae en mi.
Cuando uno desea con todas sus fuerzas mentales olvidarse de alguien, y el corazón con todas sus fuerzas lo aferra más y más a uno, es un problema. Pero "si tu no estás aquí no sé que diablos hago amándote"... no está y no estuvo, y aprendí mucho (no lo que él cree que aprendí). Aprendí que la vida, en cuanto a las relaciones amorosas, se trata de encontrar gente "pasajera", que nos hagan sentir bien, nos demuestren cariño o al menos aprecio, y aprendiendo un poco de ellas crecer como personas y almas.
Aprendí que las personas cumplen la función de agua, luz, amor, dedicación que ayudan a crecer al árbol; pero las raíces son parte de este, y nadie puede dirigir sus ramas. ¿Qué pasa si él deja de ser mi lluvia y mi luz? ¿Qué queda del árbol? Su estructura se mantiene hasta que otros vientos arrastren nuevas tormentas y den nuevos arco iris que lo hagan más fuerte.
No es un enojo, no es tristeza, no es alivio ni felicidad. Es simplemente apretar "stop", y comenzar otra canción, con otros personajes, con un nuevo amor...
A pesar de que el olvido no se asoma a mi ventana, ciertas sonrisas me distraen.
Lucía Menéndez
El tema es que estoy escribiendo para decir que dudo de escribir. Antes era un método de desgargas. Ahora, una fábrica de problemas. Sin embargo no debería ser problema mío, aunque recae en mi.
Cuando uno desea con todas sus fuerzas mentales olvidarse de alguien, y el corazón con todas sus fuerzas lo aferra más y más a uno, es un problema. Pero "si tu no estás aquí no sé que diablos hago amándote"... no está y no estuvo, y aprendí mucho (no lo que él cree que aprendí). Aprendí que la vida, en cuanto a las relaciones amorosas, se trata de encontrar gente "pasajera", que nos hagan sentir bien, nos demuestren cariño o al menos aprecio, y aprendiendo un poco de ellas crecer como personas y almas.
Aprendí que las personas cumplen la función de agua, luz, amor, dedicación que ayudan a crecer al árbol; pero las raíces son parte de este, y nadie puede dirigir sus ramas. ¿Qué pasa si él deja de ser mi lluvia y mi luz? ¿Qué queda del árbol? Su estructura se mantiene hasta que otros vientos arrastren nuevas tormentas y den nuevos arco iris que lo hagan más fuerte.
No es un enojo, no es tristeza, no es alivio ni felicidad. Es simplemente apretar "stop", y comenzar otra canción, con otros personajes, con un nuevo amor...
A pesar de que el olvido no se asoma a mi ventana, ciertas sonrisas me distraen.
Lucía Menéndez
lunes, 30 de mayo de 2011
Me prometí y juré un montón de cosas...
Me prometí y juré un montón de cosas. La verdad, no sé por qué. ¿Que si perdí tiempo? Perdí minutos, horas, días, semanas, meses; tratando de encontrarle la vuelta a algo que era mucho más concreto que solo amor, pero es confuso, porque el amor también es concreto; así que no sé.
Yo no soy complicada, soy extremadamente e incomprensiblemente complicada. Venía bien igual. Era la peor época de mi vida (mi corta vida): problemas, problemas y problemas; problemas tontos y complejos, con y sin solución.
Que no esté conmigo era una de las razones que volvía más complicados a estos problemas, no tenía ganas de solucionarlos, y si me moría... está bien, sin él ya estaba muerta. Pero de un día para el otro, no tenerlo se volvió una bendición. Me apoyé en otra persona y fui felíz.
Igualmente eso no alcanza. Porque siempre vuelve para que me acuerde de que alguna vez estuvo y ahora no. Para que me acuerde de lo mal que me salieron las cosas. Para que me acuerde de las cosas en las que creí por ser ciega, porque fue un amor completamente ciego. Para que me acuerde de que logró estar completamente feliz sin mi. Para que me acuerde de que no tengo la menor idea de por qué pero un día me enamoré de él, de su alma, de su ser, de su escencia, de su cuerpo, de su corazón, de su nombre, de todo lo que toca y que cambia de color, de lo que dice, lo que hace... me enamoré del amor que tiene para dar. Y otra vez volvió para recordarme esto, esto que controla mi vida, esto que influye en lo que hago: errores. Que son absolutamente incontrolables.
Simplemente me hace bien verte con una sonrisa, capaz a pesar de todo, no soy tan complicada...
Lo que no puedo es arreglarme sin tu amor, lo que no puedo es arreglar mi corazón. Cualquier pelea que yo tenga en esta vida, sin vos no queda nada, si vos yo no podría vivir...
Me prometí y juré un montón de cosas. La verdad, no sé por qué. ¿Que si me equivoqué? Todavía sigo llorando...
Lucía Menéndez
Yo no soy complicada, soy extremadamente e incomprensiblemente complicada. Venía bien igual. Era la peor época de mi vida (mi corta vida): problemas, problemas y problemas; problemas tontos y complejos, con y sin solución.
Que no esté conmigo era una de las razones que volvía más complicados a estos problemas, no tenía ganas de solucionarlos, y si me moría... está bien, sin él ya estaba muerta. Pero de un día para el otro, no tenerlo se volvió una bendición. Me apoyé en otra persona y fui felíz.
Igualmente eso no alcanza. Porque siempre vuelve para que me acuerde de que alguna vez estuvo y ahora no. Para que me acuerde de lo mal que me salieron las cosas. Para que me acuerde de las cosas en las que creí por ser ciega, porque fue un amor completamente ciego. Para que me acuerde de que logró estar completamente feliz sin mi. Para que me acuerde de que no tengo la menor idea de por qué pero un día me enamoré de él, de su alma, de su ser, de su escencia, de su cuerpo, de su corazón, de su nombre, de todo lo que toca y que cambia de color, de lo que dice, lo que hace... me enamoré del amor que tiene para dar. Y otra vez volvió para recordarme esto, esto que controla mi vida, esto que influye en lo que hago: errores. Que son absolutamente incontrolables.
Simplemente me hace bien verte con una sonrisa, capaz a pesar de todo, no soy tan complicada...
Lo que no puedo es arreglarme sin tu amor, lo que no puedo es arreglar mi corazón. Cualquier pelea que yo tenga en esta vida, sin vos no queda nada, si vos yo no podría vivir...
Me prometí y juré un montón de cosas. La verdad, no sé por qué. ¿Que si me equivoqué? Todavía sigo llorando...
Lucía Menéndez
sábado, 28 de mayo de 2011
Mínima furia
Me molesta sobremanera la gente desubicada. No hay otro adjetivo... DESUBICADA. Todos nos desubicamos a veces pero hay personas que pareciera que estuvieran pendientes todo el tiempo de la llegada de ese momento para, con un comenterio inoportuno, enterrarte un millón de metros bajo tierra. Arruinarlo todo.
Trabajo duro para no tener problemas, no confundir a nadie, y convencerme de una realidad que en el fondo, por más que intente nunca voy a aceptar. Pero... ¿para qué tantas lágrimas derramadas? ¿para qué tanta meditación? ¿para qué vivo sufriendo en un proceso de eliminación de contancto del corazón?
Basta con que alguien sin vida propia, esté aburrido, y venga a traerme más quilombos. Tengo bastantes ya eh, cuando necesite más para pasar el tiempo solucionándolos y no aburrirme te llamo, pero por ahora en un promedio, creo que de semana lloro cuatro días, compongo una canción triste cada dos días, y vivo una inestabilidad emocional practicamente todas las horas. Y no es por tirarme abajo, pero la realidad es que a nadie le importa solucionar problemas ajenos, por eso ya no espero nada de nadie. NADA BUENO NI NADA MALO.
Dicen: "si lo amas déjalo ir". Bueno entonces... ¿QUÉ TE METÉS VOS PEDASO DE IMBESIL INSERVIBLE? No pienso darte el gusto de enojarme y darte un poco de protagonismo por arruinar el proceso de olvidarme de él que venía bárbaro, y que cuando terminen de caer mis lágrimas voy a retomar. Es más, voy a hacer como que está todo bien y cuando te des cuenta, mediante hechos, de que no figuras en mi lista de importancia (ni en la mia, ni en la de nadie por cierto) vas a llorar sólo. A ver si dejás de hacer y decir pendejadas, y hacer de mi vida una novela cuando ya bastante de eso tiene. No vas a cambiar mi guión, escribí el tuyo genio.
Para mi las palabras se las lleva el viento... si no entendés lo que digo, entonces no te metas conmigo. Porque no pienso hacer nada malo, pero dicen que tengo una gran habilidad para hacer sentir mal a alguien cuando quiero. Y es verdad. No necesito hablar ni hacer algo, con mi mirada puedo hacerte sentir lo que quiero, todos podemos, pero hay que aprender a mirar. Y como en vos no veo más que falsedad, así te vas a sentir, una mentira: NADA.
Lucía Menéndez
Trabajo duro para no tener problemas, no confundir a nadie, y convencerme de una realidad que en el fondo, por más que intente nunca voy a aceptar. Pero... ¿para qué tantas lágrimas derramadas? ¿para qué tanta meditación? ¿para qué vivo sufriendo en un proceso de eliminación de contancto del corazón?
Basta con que alguien sin vida propia, esté aburrido, y venga a traerme más quilombos. Tengo bastantes ya eh, cuando necesite más para pasar el tiempo solucionándolos y no aburrirme te llamo, pero por ahora en un promedio, creo que de semana lloro cuatro días, compongo una canción triste cada dos días, y vivo una inestabilidad emocional practicamente todas las horas. Y no es por tirarme abajo, pero la realidad es que a nadie le importa solucionar problemas ajenos, por eso ya no espero nada de nadie. NADA BUENO NI NADA MALO.
Dicen: "si lo amas déjalo ir". Bueno entonces... ¿QUÉ TE METÉS VOS PEDASO DE IMBESIL INSERVIBLE? No pienso darte el gusto de enojarme y darte un poco de protagonismo por arruinar el proceso de olvidarme de él que venía bárbaro, y que cuando terminen de caer mis lágrimas voy a retomar. Es más, voy a hacer como que está todo bien y cuando te des cuenta, mediante hechos, de que no figuras en mi lista de importancia (ni en la mia, ni en la de nadie por cierto) vas a llorar sólo. A ver si dejás de hacer y decir pendejadas, y hacer de mi vida una novela cuando ya bastante de eso tiene. No vas a cambiar mi guión, escribí el tuyo genio.
Para mi las palabras se las lleva el viento... si no entendés lo que digo, entonces no te metas conmigo. Porque no pienso hacer nada malo, pero dicen que tengo una gran habilidad para hacer sentir mal a alguien cuando quiero. Y es verdad. No necesito hablar ni hacer algo, con mi mirada puedo hacerte sentir lo que quiero, todos podemos, pero hay que aprender a mirar. Y como en vos no veo más que falsedad, así te vas a sentir, una mentira: NADA.
Lucía Menéndez
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